Noticia

El miedo ante lo ignoto

15-05-2020 (67 visitas) | FRANCISCO J. CARRILLO- (SUR)

  • frncico-j-carrillo.png
Veo muy difícil, por el efecto miedo, que el turismo vuelva a moverse sin un fármaco eficaz contra el coronavirus y con una vacuna definitiva

Pienso, es opinión compartida, que la luz verde para una salida escalonada del enclaustramiento depende de los científicos y no de los políticos, de los economistas, de los juristas, de los psicólogos e incluso de los sociólogos. Los pobladores de este mundo ensombrecido se han ido familiarizando con palabras que no entraban en el reducido léxico de las conversaciones cotidianas: epidemiólogos, virólogos, biólogos moleculares, intensivistas... Recuerdo hace más de cincuenta años mi primera experiencia visual de uno de esos que hoy se le llama 'bichito'; era el de la sífilis aumentado con un microscopio casi de la época de Ramón y Cajal con el que mi padre hacía sus investigaciones y constataba una infección. Afortunadamente para los contagiados, ya en aquellos años Fleming había descubierto la penicilina. Y había curación si a tiempo se intervenía. Para la lepra, de la que mi padre sabía algo, llegaron fármacos a España que sanaban al enfermo si se llegaba a tiempo. Por ello, recuerdo vagamente que mi padre tenía unos cuadernos con los contactos del que padecía la enfermedad de Hansen, ya que él estaba convencido, por experiencia clínica, que solamente se contagiaba por promiscuidad. En mi memoria aún quedan trazas de aquellos bizcochos que, sobre todo en Navidades, obsequiaban los contagiados a mi padre y que eran comidos en familia. Microscopio elemental, experiencia clínica con afecto y el sentido común de aquella generación de médicos pioneros de sus especialidades, pero con amplios conocimientos de la anatomía patológica de la época. Cuando llegaban los resfriados familiares (la gripe), algún antiviral de amplio espectro, siete días de cama y exigencia de ventanas abiertas durante parte de la mañana para lo que se reforzaban las mantas de la cama. Claro que había infecciones más graves que desconocía pero que me daban miedo cuando, a veces, acompañaba a mi padre al Hospital Civil Provincial y me comentaba: aquí está el pabellón de infecciosos. Existían focos de lepra en la zona de la costa este de Málaga. El Gobierno de la época iniciaba campañas en el exterior para atraer turismo. Me consta que mi padre le comentó a un ministro de Sanidad (que no era médico) que si cierta prensa internacional informase que en la naciente Costa del Sol había focos de lepra, no vendría un solo turista. El ministro le concedió recursos que era lo que mi padre perseguía. ¿Quién iba a convencer al eventual turista de que la lepra no era contagiosa salvo promiscuidad? La enfermedad bíblica causaba pavor.

El COVID-19 también causa terror a nivel mundial. El problema se está extendiendo más allá de las fronteras europeas en el mal llamado Tercer Mundo. Los ciudadanos y las familias tienen miedo. Muchos no infectados se preguntan qué va a pasar cuando salgan a la calle. Una cosa son las estadísticas contables de cada día y otra es la realidad invisible de esta pandemia. Ya saltó a África, en donde hay estimaciones de que habrá diez millones de infectados. ¿Y cuántas muertes? En América Latina avanza. En Singapur, que era un paraíso viral, ya ha penetrado.

 
 

Por profesión, me tocó viajar algo por los cinco continentes. Tomaba mis medidas; tenía un amplio carné internacional (de color amarillo) de vacunaciones. Si iba a zonas de malaria (Amazonas o África) tomaba cloroquina (una pastilla diaria, tratamiento que hoy está más simplificado, pero aún no hay vacuna). No bebía agua del grifo, solamente de botella. Si me invitaban a una casa, nunca echaba cubitos de hielo porque no sabía con qué agua estaban hechos, etc. Pero cierto era que, aparte la malaria que tiene contagiada a media África, no existía la espectacular transhumancia del COVID-19 facilitada por la globalización de los intercambios comerciales y por los enormes movimientos de población en el mundo (mil doscientos millones el pasado año).

Veo muy difícil, por el efecto miedo, que el turismo vuelva a moverse sin un fármaco eficaz contra el coronavirus y con una vacuna definitiva. El turismo busca ante todo seguridad en su descanso. Y normalidad de comportamiento. El enclaustramiento y la distancia social han ido potenciando la psicología del miedo que, mucho me temo, no podrá ser superada con la desinfección de ozono ni con la separación de mesas. El turismo no busca el riesgo por mínimo que sea. No va a pasar sus vacaciones con mascarillas y guantes, a las que se habría de añadir gafas blindadas ya que este virus también entra por los ojos.

 

El panorama es terrorífico si abrimos las puertas de las casas, y las fronteras, sin tener la certeza de que no habrá una segunda ola que según la OMS podría ser más letal. La salud pública es la prioridad aunque el país deba seguir parado al menos hasta el verano. Los epidemiólogos, y la OMS, deberían tener la última palabra. Un buen amigo, investigador de punta en USA, y con amplia práctica clínica, me decía hace unos días que en junio todo podría ir mucho mejor en cuanto a la actividad del virus. Es decir -interpreto-, la intensidad de la carga viral puede disminuir y convertirse en una gripe común, a la que se añadiría la gripe estacionaria del próximo invierno. Son hipótesis científicas de peso, que se verificarán al paso del tiempo. La incógnita sería la evolución en los cinco continentes y la transhumancia del virus que potencie rebrotes. Es muy humano que reine el miedo. Y es muy humano también que el factor esencial de la economía, la persona/ciudadano, que debe ser el principal por aquello del bien común, no quede desasistido por la incidencia del COVID-19 que se ha impuesto a la voluntad de todos y no por capricho propio. Los exclaustrados nunca deberían estar sometidos a las reglas de la ruleta rusa.

 

Suscríbase a nuestro boletín
Le mantendremos informado de nuestras últimas novedades ¡¡no lo pase por alto!!.

Este sitio web utiliza cookies para mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando da su consentimiento sobre dicho uso y la aceptación de nuestro aviso legal.